Enric Solbes comenzó a ver el mundo desde Alcoi, donde su padre tenía un estudio fotográfico, precisamente cuando el color sepia de la posguerra empezó a virar hacia el blanco y negro satinado de los «Planes de desarrollo». Veintitrés años después se licenció en Bellas Artes en Valencia. Después, a lo largo de los años, sus carteles, sus cuadros, sus ilustraciones, sus cubiertas y sus reflexiones, siempre serias, pero con
sentido del humor, han alegrado numerosas salas de exposiciones, han dado la imagen de una editorial moderna y de un par de compañías teatrales de la escena valenciana.
Tras catorce años sin exponer, podremos ver reunidas sus últimas pinturas, que son el resultado de muchas horas de trabajo y de una formación sin manías, apasionada
y cerebral, pero también de una mirada capaz de descubrir, en un mundo deshumanizado, los detalles que aún nos hacen sentir personas. Todos estamos de enhorabuena.

